domingo, 16 de junio de 2013

En clave de mal

¿Es el público el que elige la Música o son las discográficas y los grandes mercados los que nos imponen lo que tenemos que escuchar?
A día de hoy es muy fácil hacer una canción, solo hay que darle al play y que una cara bonita interprete lo que un grupo de guionistas "escriben".
No hace falta talento, no hacen falta horas de estudio ni de ensayo, no hace falta labrarse una carrera, simplemente estar en el lugar apropiado y en el momento adecuado.
Cuando la Música es dirigida por intereses puramente económicos e interpretada por actores, pierde toda su identidad, todo lo que la ha hecho grande a lo largo de los años, y se convierte en un sucedáneo demasiado soso e insípido.
Cambiar, en la mayoría de las ocasiones, es bueno, la evolución de las cosas es natural, pero hemos permitido que este cambio se lleve a cabo por aquellos, que vistos los resultados, no amaban lo que hacían, simplemente amaban el olor y el color del dinero.
Nadie puede imaginarse la vida sin los Beatles, Led Zepelin, The Animals, Lynyrd Skynyrd, Queen, Eric Clapton, Frank Sinatra, B.B. King, Amy Winehouse, Sting & The Police y sin todos aquellos que han hecho de sus temas himnos, nos han dado una banda sonora para cada momento de nuestra vida, y todo ello con un gran esfuerzo y buscando siempre la perfección, pero la perfección MUSICAL.
No quiero olvidarme del Jazz, del Pop, del Reggae, del Ska, del Country y de todos los estilos musicales existentes y realizados desde el corazón, tanto por sus grandes exponentes como por todos aquellos que con una guitarra son capaces de hacer sentir a sus cuatro oyentes la grandeza que mora en tres acordes salidos del corazón y en una voz, que mejor o peor, es AUTÉNTICA, sin necesidad de pasar por mil filtros para poder hacerla potable.
Los grandes mercados piensan que pueden manejar a la gente a su antojo, pero esto no es así, tarde o temprano todos nos acabaremos cansando de los productos de usar y tirar y volveremos a pedir productos frescos, auténticos y que nos dejen un sabor que seamos capaces de recordar durante toda nuestra vida.